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¿Quieres sacar el máximo provecho de tu dinero?

Sacar provecho del dinero
Gran parte tus metas a nivel económico para un futuro próximo o lejano dependerán de como administres hoy tu dinero.
Si de dinero se trata habrá que decir que todos hemos tenido momentos buenos y momentos malos; desde el primer sueldo con el que te sentiste millonario hasta ese mes donde ni siquiera con el adelanto de 'grati' te alcanzó, y es que el problema no es el dinero sino como lo administramos; probablemente ese primer sueldo parecía una millonada cuando no tenías gastos ni deudas pero un tiempo después ese mismo sueldo 'no alcanza para nada'.


Quiero compartir algunos consejos para controlar mejor los gastos personales a fin de que los problemas económicos no se conviertan en un dolor de cabeza, sino que al contrario tengamos la tranquilidad de que todo irá bien, no solo este mes, sino siempre:
1. Realiza un presupuesto personal y/o familiar: Con el dinero siempre nos parecerá que tenemos más de lo que creíamos y eso nos pone en aprietos sobre todo la última semana de cada mes, por eso es mejor hacer un presupuesto, es decir difinir 2 aspectos clave: Tus ingresos (que si son variables te recomiendo que establezcas un monto mínimo como base para que no tengas problemas en los meses no tan buenos) y tus egresos (clasificándolos a detalle - no tengas miedo de ser muy meticuloso - como por ejemplo en gastos de la casa, servicios, comida, movilidad, salidas, etc.). Con este presupuesto tendrás una idea más clara de qué pasa con tu dinero cada mes y así sabrás en qué debes reducir tus gastos para que no te falte efectivo a fin de mes.
2. Define cuánto dinero estás dispuesto a gastar en cada salida: Dentro de tu presupuesto deberás definir una cuenta para gastos en salidas y entretenimiento y otra para compras y deberás respetarlas, es decir si ya no tienes dinero para salir lo más lógico es que ya no salgas (del mismo modo con las compras) porque si usas dinero del siguiente mes entrarás en un círculo vicioso que nunca acabará. Por tanto, es necesario que administres ese dinero para que puedas divertirte durante todo el mes y no solo al principio, ¿Cómo? Distribúyelo por semanas por ejemplo y, antes de salir, define cuánto estás dispuesto a gastar para que no regreses con muchas bolsas de ropa que no podrás utilizar ya que no tendrás dinero para salir. Por ejemplo si deseas ir al cine define si solo verás la película o si además comprarás un combo o si comerás algo. Esta decisión es importante porque el monto entre una y otra opción puede variar fuertemente. Si sales en pareja solo ver la película te puede costar entre S/.11.00 (dos entradas con boucher) a S/.30.00 los fines de semana, agrégale los 15 a 20 soles de un combo y si a eso le sumas 40 a 50 soles de una cena estamos pasando de gastar S/.11.00 a  hasta S/.100.00. ¿Ya te vas dando cuenta a donde se va tu dinero?
Dificultades, dinero
3. Evita los gastos hormiga o las compras por impulso: Imagina que vas por la calle y te provoca una gaseosa (S/1.50), la compras. Repite esto por 3 días a la semana y por 4 semanas al mes; llegaste a gastar S/.18.00, eso es un gasto hormiga. Cuando compras no lo sientes porque es algo mínimo pero cuando se trata de dinero todo va sumando. Evita este tipo de gastos que a la larga pueden afectar seriamente tu presupuesto y que además es dinero que puedes usar en otra cosa más importante. Cuando hablamos de compras por impulso nos referimos a las compras que las empresas, aplicando conceptos de marketing, quieren que hagas aún cuando realmente no las necesitas. Piensa que estás en a cola de la caja del supermercado ¿Cuántas veces cogiste algún producto que estaba al alcance de tus manos pero que antes no te habías percatado que necesitabas? (Como por ejemplo un paquete de gomitas, una bebida, una bolsita de M&M, etc.) Esas son compras por impulso. No lo necesitabas mientras paseabas por los pasillos, realmente no lo necesitas en la cola.
4. Cuidado con las ofertas: La mayoría de las ofertas en los supermercados y mall's suelen ser muy atractivas, pero, nuevamente haciendo uso del marketing, las empresas nos tienden una trampa; y es que cuando quieras comprar una oferta, lo que debes preguntarte es si en otra circunstancia, es decir sin oferta, estarías dispuesto a comprar, de lo contrario no estás ahorrando, solo sientes que lo estás haciendo, pero en realidad estás gastando un dinero que no estabas dispuesto a gastar (recuerda el consejo #2).

5. Aprende a utilizar las tarjetas de crédito: Las tarjetas de crédito son una gran ayuda para momentos de desesperación, y así se deben quedar, no te acostumbres a utilizarlas como medio de pago habitual (salvo que la utilices para hacer un pago diferido, es decir para pagar en una sola cuota porque en ese momento no tienes el efectivo), y menos para hacer compras en cuotas. ¿Cuándo comprar con tarjeta de crédito y en cuotas? Prometo escribir a detalle sobre este tema más adelante, pero de momento te digo que las comidas, salidas, bebidas y todo aquello que se consume en un tiempo menor al número de cuotas NUNCA debe ser comprado con tarjeta de crédito en cuotas. Puedes comprar una laptop, un televisor, o incluso un viaje, porque además de ser de precio elevado, no vas a necesitar comprar algo igual en un buen tiempo. Por otro lado ten en cuenta que cada compra en cuotas (y peor aún en el caso de retirar dinero en efectivo de una tarjeta de crédito) genera intereses que a la larga afectan tus finanzas personales.

6. Registra tus ingresos y egresos: No es suficiente con realizar el presupuesto, es necesario controlarlo, para lo cual deberás ir registrando cada gasto y mes a mes irás ajustando tu presupuesto a la realidad, es un trabajo un poco tedioso pero da buenos resultados porque sabrás realmente cuanto estás gastando y en qué debes controlarte más.

7. Ahorra: Aunque sea algo mínimo (te recomiendo que asignes un porcentaje de tu suelo para ser ahorrado, como mínimo el 10%), es importante que mantengas un fondo de ahorros que te permita sobrellevar alguna emergencia o darte un gusto de vez en cuando como un viaje o alguna compra en particular. ¿Te gustaría comprarte un departamento o un carro? Debes comenzar por ahorrar, porque en cualquiera de los casos se necesita una fuerte suma de dinero para poder acceder a estos productos y, por experiencia te digo, que hacer una compra de este tipo no es algo barato. Si te cuesta mucho hacerlo contrata un servicio de ahorro programado en una entidad financiera y tendrás que depositar una cantidad cada mes. Puedes comenzar con ahorrar el sencillo de todos días; mi esposa y yo comenzamos a hacer esto desde hace casi 2 años y entre monedas de 10, 20 y 50 céntimos que depositamos en un florero ubicado en la sala, ya hemos llegado a juntar una importante cantidad de dinero que invertiremos en mejorar los reposteros de la cocina de nuestro departamento.
Recuerda algo importante el dinero nunca será suficiente. Piensa en cómo era tu vida cuando ganaste tu primer sueldo y piensa en como es tu vida ahora a nivel de gastos. Probablemente has pasado de comprar tu ropa en el mercado de tu ciudad a una tienda local, luego a una tienda por departamentos y tal vez has llegado ya a elegirla entre las mejores marcas. ¿Por qué? Porque el dinero nos otorga un status y si con el sueldo que tienes actualmente no te alcanza, te doy una mala noticia: Si te hacen un aumento tampoco te alcanzará ya que tus gastos se volverán más sofisticados (además de que los primeros meses tendrás que pagar algunos 'saldos' pendientes) a menos que aprendas a controlar tus gastos de una manera eficiente.
Espero que con todos estos consejos, tu vida económica comience a dar un giro, ya que gran parte tus metas a nivel económico para un futuro próximo o lejano dependerán de como administres hoy tu dinero; si necesitas ayuda para poner en orden tus finanzas personales no dudes en ponerte en contacto conmigo a través de mi email jogecumpav.crece@gmail.com y de manera personalizada lograrás hacer lo que tanto deseas: Controlar tus gastos personales y lograr tus metas económicas.
No olvides comentar, preguntar y sobre todo compartir esta publicación para que más personas aprendan a controlar mejor sus gastos personales.

¿Depresión? Aspectos a tomar en cuenta

La Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que el 20% de los niños y jóvenes del mundo padecen de algún trastorno mental (depresión, ansiedad, trastorno bipolar, trastornos del desarrollo y conductuales en niños y adolescentes, entre otras). Hablando específicamente de la depresión habrá que tener en cuenta algunos datos que proporciona nuevamente la OMS, como por ejemplo el hecho de que esta enfermedad afecta a aproximadamente 350 millones de personas en el mundo, casi el 5% de la población mundial; es decir en el Perú cerca de 1.5 millones de personas sufren o han sufrido de este trastorno en el último año.

¿Qué es la depresión?

Trastornos mentales
La depresión es un trastorno que está en aumento año tras año y
lamentablemente solo el 10% de personas que la padecen reciben un tratamiento adecuado.
La depresión 'es un trastorno mental frecuente, que se caracteriza por la presencia de tristeza, pérdida de interés o placer, sentimientos de culpa o falta de autoestima, trastornos del sueño o del apetito, sensación de cansancio y falta de concentración. La depresión puede llegar a hacerse crónica o recurrente, y dificultar sensiblemente el desempeño en el trabajo o la escuela y la capacidad para afrontar la vida diaria'. (Nota descriptiva N° 369 - OMS, 2012). Si deseas conocer más sobre esta enfermedad te sugiero leer la nota completa haciendo clic en el link de la nota.

Aspectos a tomar en cuenta sobre la depresión

Probablemente si estás leyendo esta publicación es porque la palabra depresión te ha llamado la atención y eso puede deberse a que sufres de este problema, crees que puedes estar pasando por un proceso depresivo o porque conoces a alguien de tu entorno familiar o amical que vive con algún problema de este tipo y sea cual sea la situación quiero compartir contigo 4 aspectos a tomar en cuenta cuando se habla de depresión:
  1. La depresión es una enfermedad y necesita ser diagnosticada: Hablar de depresión no es lo mismo que hablar de las variaciones normales del estado de ánimo y de las respuestas emocionales breves a los problemas de la vida cotidiana. Recuerda que somos seres humanos y tenemos emociones, a veces nos sentimos bien otras veces no; pero lo importante es que comprendas que es normal sentirse bien o no de vez en cuando; sin embargo, esos cambios de ánimo se pueden convertir en un problema serio cuando sobre abundan en nuestro día a día. ¿Por qué es importante este aspecto? Porque he escuchado a muchas personas decir que tienen depresión y luego de hablar un poco con ellas es obvio que solo sufren de un deficiente manejo de sus emociones, lo cual no es igual a tener depresión. Pensemos en un problema en la columna, un día te levantas con un dolor en la espalda, pero eso no significa que tengas lumbago crónico; sin embargo si tu le pones esa etiqueta difícilmente te la vas a poder quitar. Del mismo modo sucede con la depresión, es una enfermedad que necesita se diagnosticada antes de creer que realmente la tienes; lamentablemente hoy en día es más fácil decir que alguien tiene depresión. Si crees que sufres de esta enfermedad o conoces a alguien que la puede estar padeciendo te recomiendo buscar a un especialista que la pueda diagnosticar.
  2. La depresión se puede curar, pero a veces no basta con buena voluntad: Existen tratamientos eficaces para hacer frente a esta enfermedad; sin embargo muchas veces los afectados no buscan la ayuda necesaria o no completan sus tratamientos. La depresión afecta nuestra dimensión emocional pero afecta otra dimensión que a veces desconocemos la dimensión volitiva, es decir aquella que domina nuestras decisiones. La depresión inhibe nuestros mecanismos para tomar decisiones basadas plenamente en la voluntad, como por ejemplo el levantarse sin tener algo explícito que hacer o sin tener una responsabilidad concreta que cumplir, es por eso que a veces no basta con tener una buena disposición para salir de esta enfermedad o tener todas las ganas de hacer frente al problema; siempre, recomiendo, recurrir a un especialista para recibir terapia o en casos más extremos medicación que ayude a la persona a superar esta enfermedad.
  3. La persona que tiene depresión a veces siente que todo es difícil y el resto de tiempo cree que todo es imposible: Este aspecto está escrito para las personas que conocen a alguien que vive con este problema, es necesario que comprendas que una persona con depresión la gran mayoría de las veces, a pesar de poner todo de su parte, simplemente no puede; ¿Por qué? Por lo que se explicó en el punto anterior; y es por eso que las personas con estos problemas necesitan comprensión, que no es lo mismo que sentir lástima. Comprender es entender lo que el otro está pasando, ponerse en sus zapatos, pero la lástima es un sentimiento desagradable porque humilla a la persona que es producto de lástima. Una persona con depresión necesita comprensión, pero también exigencia y sobre todo motivación; motivación que no está en capacidad de auto-suministrarse en la gran mayoría de casos y para eso están los amigos y familiares.
  4. La depresión no es asunto solo de quien la padece sino de toda la familia: 
    La depresión es un caso que requiere especial atención porque no solo se ve afectada la persona que la padece sino el entorno (la pareja, la familia, los amigos) sobre todo cuando se trata de una de larga duración e intensidad moderada a grave. Es una enfermedad que puede causar gran sufrimiento y alterar las actividades laborales, escolares y familiares de quien la padece y de quienes le rodean y en el peor de los casos puede llevar al suicidio; por esto es necesario estar atentos y saber actuar oportunamente. No dejar pasar el tiempo es fundamental para que el problema no se agudice, además de buscar a las personas adecuadas (profesionales en psicología o psiquiatría) que puedan brindar ayuda a las personas afectadas, considerando que por negligencia u omisión se calcula que solo el 10% de los afectados por problemas depresivos reciben ayuda adecuada.
Espero que esta publicación sea de gran utilidad para ti y, sobre todo porque es un problema bastante frecuente, espero la puedas compartir para que más personas aprendan sobre este tema y puedan hacer frente a este problema o ayuden a otros a hacerlo. 

¿Cómo lograr el mejor desempeño personal?

Cada rol que ejercemos es un proyecto que debemos emprender
dando siempre lo mejor, haciendo cada cosa de la mejor manera.
Piensa por un momento en cuántos roles ejerces en el entorno en el que te desempeñas y cuáles son. Por ejemplo, en mi caso soy: hijo, doblemente hermano, amigo, esposo y mi propio jefe. Son roles que implican un desempeño de mi parte y deseo hacerlo de la mejor manera y espero que sea también tu caso: Siempre querer hacer las cosas de la mejor manera.
Cada rol que ejercemos es un proyecto distinto uno del otro, aún cuando todos forman parte de ese gran proyecto llamado vida. Cada proyecto necesita nuestro mejor desempeño personal y eso implica esfuerzo, pero sobre todo tener en cuenta que el éxito se planifica.
Quiero compartirles 4 pasos a tener en cuenta para lograr el mejor desempeño personal en todos nuestros proyectos tanto a nivel personal, familiar y empresarial.
  1. Evalúa en qué situación te encuentras: Estamos acostumbrados a vivir el día a día y pocas veces nos detenemos a pensar en qué estamos fallando o qué estamos haciendo bien. Es importante que evaluemos como estamos desempeñando cada uno de nuestros roles, no solo enfocándonos en lo malo sino también en lo bueno. ¿Qué tan buen hijo, hermano, padre, madre, esposo (a), amigo, trabajador o jefe soy? Es una pregunta que te ayudará a diagnosticar tu situación personal. Imagina que estás perdido en medio de una ciudad a la cual acabas de llegar y llamas por teléfono a un amigo que sí la conoce para preguntarle como llegar a un determinado lugar, lo primero que este te debe preguntar es ¿Dónde estás en este momento? Para poder guiarte hacia tu destino, haz lo mismo, pero pregúntate tú mismo dónde estás ahora. Todo plan estratégico de una empresa está sustentado en un diagnóstico, de los muchos que existen, se suele utilizar el FODA - Fortalezas, Oportunidad, Debilidades y Amenazas; ¿Por qué no aplicarlo para evaluar tu desempeño personal?
  2. Define tus objetivos y metas: ¿Hacia donde quieres llegar? Nuestros objetivos y metas nos dan un horizonte, una dirección, nos indican hacia donde debemos ir. Piensa en un objetivo por ejemplo 'Aprender un idioma nuevo', la meta será definir qué idioma y en cuánto tiempo lo lograré. Es importante conjugar estos dos conceptos el qué (objetivo) y el cuándo y cuánto (meta). Si solo consideramos los objetivos será como buscar la parte posterior de un arcoiris, no se puede, nunca llegarás; en cambio teniendo claro ambos conceptos (objetivo y meta) sabré qué quiero y cuando lo quiero; por tanto un ejemplo más claro puede ser 'Aprender el idioma Inglés dentro de los próximo 12 meses'. Igual sucede con las relaciones de pareja, con un papá, con una mamá, con los hermanos, con los amigos y con el trabajo; es necesario trazarse objetivos y metas que nos ayuden a saber hacia donde vamos.
  3. Aprovechar oportunidades: Para llegar a este punto habrá que tener definidos nuestros objetivos y metas de lo contrario cualquier cosa puede parecer una oportunidad y eso no es así. Por ejemplo, piensa en que estás buscando un nuevo trabajo, derrepente te ofrecen uno interesante a simple vista, pero que no cuadra con tus objetivos personales, familiares ni profesionales ¿Es una oportunidad? Si no has definido tus objetivos puede que lo parezca, pero si tienes claro lo que quieres te detendrás un poco a pensarlo. Las oportunidades están allí, pero alguien que no sabe sus objetivos no está capacitado para aprovecharlas adecuadamente, o en todo caso no tiene la información suficiente para reconocer si es o no una verdadera oportunidad. Teniendo claro esto, aprovecha las oportunidades que se presentan y que pueden ayudarte a avanzar hacia tus objetivos. No quiero poner ejemplos de oportunidades porque para cada persona se presentan de maneras muy distintas, pero si te invito a que estés atento para que las reconozcas y las aproveches.
  4. Tomar decisiones: Tal vez esto sea lo más complicado porque durante todo el proceso es necesario tomar decisiones. Las hay fáciles, pero sobre todo están las difíciles que implican sacrificio, esfuerzo, dedicación, etc. En cualquiera de los casos toma tus propias decisiones, si no lo haces, en la mayoría de los casos, alguien lo hará por ti. Son tus objetivos, es lo que tú quieres lograr, en consecuencia eres tú quien tiene que responsabilizarse por tomas las decisiones que alcanzar dichos objetivos implica. Tomar decisiones no es fácil, pero es más sencillo si sabes hacia donde quieres ir; y el tomar decisiones se vuelve algo tan simple como coherente con tus ideales, objetivos y metas. ¿Esto que quiero hacer me ayuda a alcanzar mis metas personales, familiares y/o profesionales? ¿Sí? Hazlo, ¿No? No lo hagas.
Siguiendo estos pasos creo que tenemos gran parte del camino ganado para lograr el mejor desempeño personal en todos los ámbitos de nuestra vida. Termino esta reflexión con dos frases que siempre me han cuestionado y llamado la atención:
  • "Si no planificas tu futuro, alguien lo hará por ti;... y tal vez no te guste", así que para evitarlo evalúa tu situación, define tus objetivos y tus metas y aprovecha las oportunidades que se presenten.
  • "Actúa como piensas, no vaya a ser que termines pensando como actúas", es decir, vive con coherencia de acuerdo a lo que piensas, de acuerdo a lo que crees; no permitas que tus acciones dominen tu forma de pensar, toma tus decisiones en base a lo que quieres lograr.
Gracias por leer esta publicación, déjanos un comentario o algún aporte y si crees que a alguien le puede servir esta información, comparte esta publicación para que otros también aprendan a lograr su mejor desempeño personal.

A todos nos gusta que nos escuchen, pero ¿Sabemos escuchar?

Comunicación
Cuando comunicamos algo queremos toda la atención de quien nos escucha,
pero cuando nos toca escuchar ¿Prestamos toda la atención debida?
Hace un par de días, tuve la oportunidad de dirigir un taller para parejas de novios, el tema 'La comunicación en pareja: Clave para un matrimonio feliz'; un tema bastante importante pero a la vez de mucha sensibilidad; ¿Por qué? Porque a veces las parejas no saben comunicarse y este termina siendo un detonante para conflictos.
Un par de semanas atrás dirigí un taller para un equipo de trabajo, ¿El tema? 'Comunicación eficaz y relaciones interpersonales', el mismo tema que dictaré en un par de semanas para otro grupo; ¿Por qué? Porque no solo las parejas tienes problemas de comunicación, también los tienen quienes trabajan juntos.
En ambos talleres, trabajados desde puntos de vista y contextos diferentes, buscamos alcanzar el mismo objetivo: Aprender a comunicarnos. Al final de cada taller siempre doy algunas recomendaciones y en esta ocasión les comparto una de ellas: '¡Saber escuchar!'.
Por lo general, cuando comunicamos algo queremos toda la atención de quien nos escucha, no solo que nos oiga sino que nos escuche y entienda lo que le queremos transmitir, pero cuando esto sucede al revés y somos nosotros quienes debemos escuchar, ¿Somos igual de exigentes? ¿Prestamos toda la atención debida? ¿Sabemos escuchar?
Me gustaría que tomemos en cuenta la definición de comunicación del autor Ángel Bager, especialista en liderazgo y trabajo en equipo: 'La comunicación es lo que el receptor entiende, no lo que el emisor dice'; es decir, no importa si lo dijiste bien si es que quien lo recibe no lo sabe recibir, y para recibir bien una información es necesario 'saber escuchar'.
A continuación les compartiré 5 puntos clave para aprender a ser mejores oyentes, es decir aprender a escuchar:
  1. Disposición para escuchar: ¿Cuándo alguien te busca para hablar contigo sigues en lo que estabas o dejas todo para atenderlo? Que molesto es hablar con alguien y siga mirando de vez en cuando a su reloj, celular, laptop o TV o pensando en otro tema (se nota cuando esto pasa); disponerse para escuchar es prepararse y disponer el espacio adecuado para atender a una persona, y si no puedes dejar de hacer lo que estabas haciendo será mejor citar a la persona para otro momento. Disponerte para escuchar, además de ser una muestra de respeto, es la mejor manera de generar confianza en la otra persona sea tu compañero, amigo, pareja o incluso un trabajador o jefe.
  2. Escuchar con atención: No solo es necesario crear el clima sino que es importantísimo prestar atención y el interlocutor debe darse cuenta que le estás escuchando con atención ¿Cómo? Con 3 consejos prácticos: Mirada fija en quien está hablando, expresiones faciales asertivas (evitar mostrar una actitud de juez o crítico) y finalmente dando señales de comprensión como asentir con la cabeza, con palabras como 'claro', 'te entiendo' o preguntas como '¿Que más?', '¿Qué sientes o sentiste?', etc.
  3. Generar y dar confianza: El principio de la comunicación está en que quien transmite información tiene una necesidad de comunicar algo y para bien o para mal te ha elegido a ti; a veces no porque quiera sino porque tiene que ser así. Pensemos en un trabajador con su jefe a quien debe pedirle un permiso o un consejo, en la gran mayoría de casos el primer sentimiento es el temor; o en el caso de las parejas, cuando se tiene que hablar de un tema sensible resulta muy difícil iniciar una conversación. ¿Cuál es la responsabilidad del oyente? Generar y dar confianza para que el emisor diga todo lo que quiere y necesita decir sin complejos. ¿Cómo? En parte es una cuestión de personalidad pero se puede regular y se pueden usar algunas frases asertivas como 'Dime, ¿En qué te puedo ayudar?' en vez de un 'Dime lo que necesitas rápido porque estoy apurado'.
  4. Ponerse en el lugar del otro: La persona que comunica algo tiene dos cosas, sentimientos y expectativas. Como oyente habrá que aprender a reconocer esas emociones y a detectar las expectativas. Por ejemplo el día de ayer mi esposa me cuenta algo personal, reconocí lo que sentía pero no sabía lo que quería, se lo pregunté 'Amor, ¿Deseas que te escucha o quieres un consejo?' contrario a lo que cualquiera pueda pensar me dijo 'Solo necesito que me escuches'. ¿Qué está sintiendo tu interlocutor? ¿Qué necesita de ti? ¿Respuestas, consejos o solo ser escuchado? Tendrás que descubrirlo, ¿Cómo? Poniéndote en su lugar, pensando como él, porque recuerda es una persona y al igual que tú tiene sentimientos y expectativas. No es suficiente con preguntarse ¿Cómo me sentiría si yo fuera él o ella? ¿Qué querría en su lugar? sino ¿Cómo se sentirá él o ella? ¿Qué necesita él o ella? Porque cada persona es distinta y una misma situación puede afectar de manera diferente a varias personas.
  5. ¡No INTERRUMPIR!: Que detestable es que alguien te interrumpa cuando estás hablando, incluso con el odioso 'disculpa que te interrumpa', claro que se pueden hacer preguntas para entender mejor la situación, pero no comentarios como 'Eso me recuerda a aquella vez en que...' o 'Te entiendo perfectamente a mi una vez me pasó que...'. Quien comunica, recuerda, tiene sentimientos y expectativas y una interrupción hace sentir mal (no genera confianza) y bloquea la principal expectativa de quien habla, ser escuchado.
Poniendo en práctica estos consejos podemos ser mejores oyentes, ¿Sabes por qué tenemos dos orejas y una boca? Para hablar menos y escuchar más, claro cuando no es nuestro turno de hablar.
Finalmente te comparto una pequeña historia que puede ayudarte a ser un mejor oyente: "El director de personal de una organización sale de su oficina al finalizar el día y se encuentra con su asistente, a quien le da una indicación 'El día de mañana por favor no quiero que me hagas tantas citas como el día de hoy, termino exhausto después de hablar con tantas personas, dar consejos y resolver sus problemas, creo que sería mejor que primero las atendieras tú y luego solo me derives las situaciones difíciles', a lo que el asistente respondió alegre 'Jefe, eso es lo que hago, hoy he atendido al doble de personas que usted', el director le preguntó cómo lo había logrado sin estar tan cansado como él, a lo que el joven respondió 'Mientras lo esperan, yo los escucho, al final les pregunto qué creen que deben hacer y mientras hablan se dan cuenta que ellos tienen la respuesta, me agradecen y se van'. 'Y porque no haces eso con todos' dijo el jefe; a lo que el joven respondió 'Eso, jefe, lo hago con todos, los que pasaron a su oficina solo quería saludarlo y comentarle que ya había resulto su problema y como usted estaba tan apurado no me dejó explicárselo, supuse que ellos lo harían ¿Les preguntó usted que querían o simplemente dio por supuesto que lo buscaban para escucharlo?'.
Es más importante escuchar primero antes de hablar, recuerda que quien habla tiene expectativas y la primera es ser escuchado, una vez satisfecha esta tal vez ni siquiera necesites hablar.

Dime como hablas y te diré en qué crees

Hablando
Nuestro lenguaje y las palabras que usamos
expresan lo que creemos de nosotros mismos.
Stephen R. Covey en su exitoso libro 'Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva', que contiene, para mi, un excelente manual para alcanzar desarrollo personal; desarrolla una idea que me ha venido dando vueltas en estos días y la titula 'Escuchando nuestro lenguaje'. En esta pequeña pero significativa parte de su libro, habla del lenguaje como un indicador del grado en que nos vemos como personas reactivas o proactivas.
Comparto esta opinión y creo que nuestro lenguaje y las palabras que usamos expresan lo que creemos de nosotros mismos; esas creencias se convierten en limitaciones, barreras o paradigmas que no nos permiten lograr lo que quisiéramos porque en el fondo creemos en algo que no nos lo permite y lo exteriorizamos inconscientemente a través de nuestro lenguaje.
Hace algunos años en una visita a mi psicóloga, ella me pidió que le relatara cómo me había ido durante la semana, se lo conté sin mayor problema; pero luego me invitó a dar un paso más y me preguntó como me sentí durante la semana, después de contárselo durante un par de minutos, me comentó que yo había utilizado cerca de 15 veces una palabra que para ella expresaba que una barrera en mí. Desde ese día empecé a darme cuenta que a veces hablaba usando términos de manera inconsciente que expresaban algo distinto a lo que realmente quería expresar.
Voy a compartir ahora algunas de las palabras o frases que solemos usar y que deberíamos descartar de nuestro lenguaje porque simplemente nos limitan y deberíamos reemplazarlas por otras que expresen que asumimos responsabilidad; y te mostraré lo que en el fondo expresan:
  1. "Yo soy así": La creencia que transmite es 'Sé que no soy perfecto, pero tampoco quiero serlo, es decir soy mediocre y aunque sé que puedo hacerlo mejor es más fácil para mi justificarme diciendo que soy así'. Elimina esta frase de tu vocabulario, no hay peor persona que el 'necio' que sabe que está mal pero prefiere seguir como está por facilismo o mediocridad; habrá que incorporar una nueva frase y creo que podría ser '¿En que crees que puedo mejorar?' o 'No te preocupes esto no se va a repetir'.
  2. "Trataré": El lenguaje oculto de esta palabra es 'No creo que pueda, me esforzaré solo para complacerte y que no pienses que soy mediocre, pero en realidad ya decidí que no lo voy a lograr, soy un perdedor, pero... trataré'. Esta palabra debe salir de nuestro lenguaje porque expresa que has perdido la batalla antes de comenzarla y nadie quiere relacionarse con perdedores; la frase que la puede reemplazar es 'Lo haré', 'Allí estaré', o cualquier otra que exprese con convicción tu deseo firme de hacer lo que te están solicitando.
  3. "Tengo que...": Usamos esta frase con un mensaje oculto que en realidad expresa 'Es una obligación y me fastidia hacerlo, pero no me queda de otra, así que tengo que...'. ¿Por qué todo tiene que ser una obligación? ¿Acaso tú no tomas decisiones? Desde que nos despertamos hasta que nos volvemos a acostar tomamos decisiones, por tanto no existe un tengo que, existen los quiero y necesito. Necesito levantarme para llegar temprano, quiero ir a trabajar, necesito hablar con tal persona, quiero ayudar a tal o cual amigo; además de cambiar el sentido de lo que hago me da una motivación adicional el hecho de decirme a mi mismo que quiero o que necesito.
  4. "Uno": Esta es una famosa palabra que usamos cuando intervenimos, por ejemplo 'A veces uno cree que...' o 'A veces uno llega a casa y...'. ¿Por qué 'uno' y no 'yo'? El lenguaje oculto de esta palabra es: 'Me identifico con lo que me dices, pero me da un poco de vergüenza que todos lo noten, pondré una barrera y en vez de decir que yo creo en tal cosa, mejor diré que a veces uno...'. Es una forma bonita de salir del paso, de no asumir responsabilidad, de lanzarle la pelota a otro o de no comprometerse, otra forma de hacerlo es diciendo 'la gente' o 'las personas', repito ¿Por qué no 'yo'? Que diferente sería si dijéramos las cosas en primera persona del singular 'Yo creo', 'Yo siento', 'Yo voy a...'.
  5. "¡Estoy harto!": Esta frase, dicha en un tono de grito normalmente, expresa algo que a veces no estamos dispuestos a asumir 'Me cansé, he estado aguantando y aguantando, pero ya no puedo más, he permitido que mis emociones me gobiernen y no tengo yo el control de la situación'. Podemos reemplazar esta frase con algo más responsable: respirar y decir 'Muy bien, hay algo que no está funcionando, me voy a ordenar'.
  6. "Si...': Palabra que precede a una condición que nos limita y expresa lo siguiente 'Si sucede algo que yo no puedo controlar entonces cambiaré o mejoré, mientras tanto, esperaré a que suceda y me mantendré limitado porque pongo la responsabilidad en otros y no en mi'. Es algo fuerte, pero es frecuente y hay que sacarlo de nuestra forma de expresarnos 'Si mi jefe fuera...', 'Si mi esposa...', 'Si no tuviera que...', 'Si, si, si...'. ¿Donde quedó tu poder de decidir? La consecuencia de usar esta palabra es que nos limitamos a nosotros mismos en función a lo que otros puedan hacer y además no asumimos la responsabilidad de lo que suceda, por eso la gente vive quejándose y lamentándose porque las cosas no dejarán de suceder, pero es mejor buscarlas que dejar que vengan, porque a nadie le gusta que le impongan nada.
Si usas alguna de estas palabras o frases o se te ha venido a la mente alguna otra, elimínalas de tu lenguaje y cámbialas por palabras y frases que expresen tu responsabilidad y ánimo por hacer que las cosas sucedan. Ojalá nunca llegues a usarlas todas en una sola oración como 'Gracias por tus consejos, pero yo soy así, trataré de mejorar, por que sí, ¡Estoy harto!, y soy consciente que tengo que cambiar, aunque tu sabes uno a veces quiere hacer las cosas pero si las demás personas no te ayudan es mucho más difícil'.

Lo que aprendí de mis maestros

Misión, vocación
¿Cuándo un profesor se convierte en maestro?
Cuando pasa del enseñar al formar.
Estudié en un bueno colegio, y no solo por el prestigio sino sobre todo porque tenía buenos maestros, es lógico que mientras estuve en el colegio no lo sabía o si lo sabía no lo valoraba lo suficiente; unos años después, a pesar de haber estudiado administración de empresas, terminé enseñando en el mismo colegio en el que estudié. Recién en ese momento, compartiendo con profesores que fueron mis maestros, terminé de darme cuenta lo valiosos que son los maestros.
¿Qué aprendí de ellos? Creo que muchas cosas, incluso de los que no eran tan buenos, y quiero contarles 5 de estas enseñanzas que me dejaron mis maestros, no solo de colegio, y que hoy me sirven demasiado.
  1. Dar todo de mi y esforzarme al máximo: He pasado por amanecidas y trabajos interminables, exámenes difíciles y otros imposibles, pero al final, aunque no haya logrado aprender todo de memoria, gracias a ese profesor que me exigió y que a veces me dio otra oportunidad, me esforcé y dí mucho de mí, sacrifiqué salidas y reuniones, pero valió la pena, porque cuando ves el resultado de un examen bien rendido o una exposición excelente, esa satisfacción no te la quita nadie. Aprendí a dar todo de mi porque alguien me dijo que lo podía hacer mejor y me esforcé al máximo para no defraudarme y no decepcionar a esa persona, a mi profesor, a mi maestro.
  2. Respetar y obedecer a alguien que no sea mi papá o mi mamá y tenerle cariño al mismo tiempo: Estamos acostumbrados a respetar y obedecer a nuestros padres porque son nuestros padres, representan una figura de autoridad, pero un profesor se convierte en maestro cuando se gana tu confianza y respeto. He tenido muchos maestros que han tenido que sufrir para llegar a mi y a mis compañeros, pero no se cansaron y en supieron esperar el momento preciso para acercase y hablar, ¿De qué? De lo que sea y en ese momento dejó de ser un profesor para convertirse en un maestro en quien confías y a quién respetas y estás dispuesto a obedecer, por el simple hecho de ser tu maestro.
  3. Ser corregido e incluso reprendido y ayudado para mejorar: Nunca me voy a olvidar de muchas cosas del colegio pero de algo que en su momento no valoré pero que me sirvió mucho fueron los memorandums, las llamadas de atención y las sacadas del aula. Tal vez sean métodos que actualmente no son tan efectivos pero para mi lo fueron y aprendí que alguien te puede corregir y seguir queriéndote, que alguien ve tus errores y te corrige no para humillarte y sino para hacerte una mejor persona y sacar lo mejor de ti; aprendí que un profesor cumple con sus horas y temas, pero un maestro detiene su clase cuando tiene que hablar con sus alumnos y ayudarlos a ser mejores, aprendí que ser corregido es bueno, porque es la única manera de salir de la mediocridad y emprender un camino de mejora y eso me lo enseñaron mis maestros.
  4. Valorar el esfuerzo y apoyo incondicional de las personas: Recuerdo que el día que dicté mis primeras dos horas de clase me pregunté cómo podían aguantar los profesores cerca de 8 horas al día trabajando con alumnos que a veces no quieren escucharte o que simplemente están ahí por obligación más no por convicción. Conforme fue pasando el tiempo me di cuenta de la respuesta, y es que no importa como sean tus alumnos al final los terminas queriendo a todos, incluso a aquel que nunca aprobó una práctica o que no prestaba atención; ese cariño es indescriptible pero se llega a sentir y en ese momento me di cuenta que muchas veces yo había sido una piedra en el zapato para mis profesores, que se volvieron maestros cuando, sin importar mi actitud o mi comportamiento, me apoyaron incondicionalmente y supieron ser pacientes; aunque tal vez esa paciencia no sea saciada nunca porque un maestro casi nunca ve los frutos de su esfuerzo; sin embargo ahí están incondicionalmente.
  5. Admirar a un héroe de la vida real: La profesión de educador no es la más rentable ni tampoco la más atractiva, pero existe; no solo porque es necesaria sino porque hay gente dispuesta a entregar su vida por formar a otras personas que tal vez nunca te lo agradezcan. En mis maestros he encontrado héroes cuyo trabajo no termina en el colegio sino que llegan a casa a pensar en estrategias para conectarse con sus alumnos y ayudarlos a aprender, llegan a casa a revisar exámenes y trabajos, terminan el día y piden a Dios por su familia pero también por sus alumnos, trabajan en el anonimato sin que a veces nadie sepa el esfuerzo que están haciendo por estar en el aula con un hijo o esposo(a) enfermos, dan más de lo que se les pide cuando llaman a tus padres porque están preocupados por ti o incluso cuando te llaman para conversar y dejan de almorzar para atenderte, ¿Cuándo un profesor se convierte en un maestro, en un héroe? Cuando pasa del enseñar al formar, como decía San Agustín hacer de una persona y verdadero ser humano, un hombre digno entre los hombres.
Gracias a todos mis profesores del Colegio San Agustín de Chiclayo y de la USAT que asumieron el reto de convertirse en maestros y gracias también a todos aquellos que, sin haber sido mis profesores, se convirtieron también en mis maestros; finalmente gracias a todos los que comparten la misión de ser maestros, en especial a mis colegas del Colegio San Agustín; los quiero, respeto y admiro mucho, para mi son ¡Mis héroes!

6 Pasos para aprender a manejar tus emociones

¿Alguna vez te ha pasado que te sientes mal o sin ganas y es como si ese día no quisieras hacer nada o que crees que el peso que tienes sobre tus hombros (a nivel emocional) es demasiado y no vas a poder sobrellevarlo?
Mucho se habla hoy sobre 'inteligencia emocional', un término que hace referencia a la 'capacidad de percibir y expresar emociones, regulando no solo las nuestras sino también las ajenas'. Existen dos niveles que toda persona que pretende ser 'inteligente emocionalmente' debe conocer:
    • La competencia emocional: Está referida al 'yo' y a cómo reconozco y manejo mis propias emociones.
    • La competencia social: Abarca el ámbito externo 'los otros', y cómo reconozco y manejo sus emociones.
    Inteligencia Emocional
    ¿Qué pasaría si en vez de que nuestras emociones nos
    dominen, nosotros las dominamos a ellas?
    Hoy hablaremos de la 'competencia emocional', es decir de ¿Cómo puedo reconocer y manejar mis propias emociones?

    Nuestra dimensión emocional es una dimensión bastante 'hábil', nos puede hacer creer que lo podemos todo, como en aquellas oportunidades en las que has asumido un reto y disfrutaste haciendo algo realmente difícil; pero también nos puede hacer creer que no podemos nada; como en aquellos días en los que no quieres levantarte de la cama y piensas que no hay manera de lograr lo que tienes que hacer en todo el día. ¿Qué pasaría si en vez de que las emociones nos dominen (tanto para las cosas positivas como negativas), fuéramos nosotros quienes domináramos a nuestras emociones?
    Hace unos días en un taller alguien me preguntó cómo manejar las emociones cuando estas son desagradables, como el miedo, la preocupación o la tristeza; a continuación vamos a revisar 5 pasos para aprender a manejar las emociones y que estas no nos manejen a nosotros:
    1. Reconoce e identifica tus emociones: Durante mucho tiempo yo no aceptaba bromas o chistes contra mi, y me fastidiaba con mucha facilidad; un día uno de mis mejores amigos, sin que yo lo sepa, decidió ayudarme a superar esto, me fastidió tanto que exploté y cuando le reclamé me dijo ¿Te das cuenta que siempre te pasa lo mismo? ¿Por qué mejor no te ríes conmigo? Fue difícil, pero en ese momento me di cuenta que esto era algo bastante común en mi y decidí empezar el proceso de manejar esta emoción. ¿Cuál es la emoción o las emociones que normalmente te dominan?
    2. Acepta que no eres perfecto: Que difícil es aceptar que no tengo todo lo que quisiera o que no soy como quisiera, pero... tienes tus idas y venidas y tus altos y bajos y a nivel emocional sucede de la misma manera, acéptalo para que puedas comenzar a trabajarlo, de lo contrario siempre darás excusas como 'yo soy así y ya no puedo cambiar' o 'es que me dijo que...', el entorno y tus emociones no pueden ser más fuertes que tus convicciones, pero apara trabajar en eso es necesario aceptar que no somos perfectos.
    3. Iniciar un proceso de mejora personal: Toma una decisión de mejorar, sólo tu puedes iniciar ese proceso de ser mejor, nadie lo hará por ti, aún cuando puedes pedir ayuda de algún amigo o profesional. Trázate metas para cada día, no permitas que tu corazón domine sobre tu mente, entrena a tu mente para que domine sobre tu corazón, lo cual no significa que no vas a sentir sino que vas a aprender a sentir. Una tristeza no puede ser más fuerte que las miles de oportunidad que encontrarás en el camino para ser feliz.
    4. Ante cada situación, decide cómo vas a reaccionar: Ante cada experiencia vivida hay dos opciones, lamentarte y frustrarte o fijarte en el lado positivo de lo que te está sucediendo ¿Cómo eliges reaccionar?
    5. Si es algo que no puedes resolver en el momento, sácalo de tu mente: A veces vivimos 'pre-ocupados' es decir ocupados con algo antes de que sea realmente necesario prestarle atención, si hay algo que no te deja tranquilo pero no lo puedes resolver en ese momento sácalo de tu mente y posponlo para más adelante, claro y si puedes resolverlo hazlo inmediatamente para que no te siga desenfocando.
    6. Si es algo demasiado malo o difícil, desfoga si es necesario, pero reacciona y levántate: Recuerda que no eres perfecto y hay emociones que nos pueden llegar a 'tumbar' pero, recuerda también, que esa emoción no puede decidir por ti, por tanto si necesitas hacerlo desfoga, habla con alguien, llora o lamentate (solo un poco) y luego respira hondo y levántate, nunca permitas que tus emociones, por más desagradables que sean, determinen los pasos que vas a dar en adelante, porque si lo haces puede que te lamentes después por hacer algo que no querías.
    Finalmente, reflexiona con esta pequeña historia:
    Sacúdete de las experiencias negativas y emociones desagradables, levántate y sigue. Recuerda que hasta el anillo de oro más precioso primero ha debido ser fundido para convertirse en una joya preciosa.

    ¿Estás dispuesto a cruzar este puente y pasar de un extremo al otro?

    Pasar de victima a responsable
    A veces es necesario cruzar un puente que nos da miedo
    y más cuando no sabemos qué habrá del otro lado. 
    Una tribu atravesaba por una crisis por falta de alimentos, uno de los miembros del grupo decidió resolver el problema saliendo a buscar la comida en otros lugares; hacía mucho tiempo que nadie había salido de la tribu y naturalmente a todos les extrañó la decisión de este hombre y nadie quiso acompañarlo. Para salir del lugar donde se encontraba la tribu era necesario cruzar un puente que habían construido sus ancestros. La generación actual de la tribu no sabía que había al otro lado del puente, lo cual dio más temor a todos y menos ánimo de acompañar a este hombre; las leyendas hablaban de monstruos y peligros que hicieron que sus ancestros no quisieran volver a salir de la tribu. Justo antes de cruzar, un joven de la tribu se acercó al 'héroe' y le preguntó por qué lo hacía y este le contestó 'Siempre quise ser diferente pero nunca encontré la oportunidad, ahora creo que este es el momento de hacer algo distinto'; a lo cual el joven replicó '¡Pero puedes morir en el intento!'; y, antes de marcharse, el hombre respondió 'Si muero moriré sabiendo que fui diferente a todos ustedes, al menos, cruzando este puente, no moriré de hambre, no moriré siendo una victima, moriré haciendo lo que siempre quise hacer ¡Ser diferente!, y tal vez haciéndolo encuentre la forma de salvar a mi tribu'.
    ¿Sabes que diferenció a este hombre del resto de los miembros de la tribu? Decidió dejar de ser la victima para ser responsable. Agradezco a la persona que me enseño esta lección hace unos días: 'Pasar del lado victima al lado responsable'.
    Como seres humanos estamos más predispuestos a ser victimas que a ser responsables; lamentablemente esa actitud nos hace débiles, mediocres, conformistas incluso; pero sobre todo no nos permite alcanzar nuestras metas y mucho menos la felicidad.

    Ser víctima vs. ser responsable

    Ser una víctima es una actitud bastante común y la solemos asumir como mecanismo de defensa para no asumir la responsabilidad y emprender un camino de mejora, desde que pensamos o hablamos estamos asumiendo una actitud, revisa estas frases y pregúntate de que lado estás:
    • ¿Por qué esto me pasa a mi? vs. ¿Qué puedo aprender de esta experiencia?
    • ¿Qué habré hecho yo para merecer esto? vs. ¿Qué debo mejorar para que esto no vuelva a suceder?
    • No entiendo porqué la gente buena siempre termina herida y lastimada. vs. Gracias a esta experiencia ahora soy mejor y más fuerte.
    • Ojalá hoy las cosas sean diferentes... vs. Hoy definitivamente las cosas serán diferentes.
    • Nadie me entiende ni me apoya vs. No importa si nadie me entiende ni me apoya, este es mi sueño y lucharé por alcanzarlo.
    • Yo soy así y nadie me puede cambiar vs. ¿Qué puedo cambiar en mi para ser mejor?
    Existen muchas frases más que pensamos o decimos cuando estamos en uno de estos lados, pero lo realmente importante es empezar el proceso de mejora pasando de un extremo al otro, pasando de ser víctima a ser responsable. ¿Estás dispuesto?
    No sabemos que sucedió con el 'héroe' de la tribu, pero estoy seguro que desde el momento en que cruzó ese puente, aún con el temor natural de experimentar algo nuevo, se sintió muy feliz porque asumió su responsabilidad y en vez de preguntarse porqué esa crisis había llegado a ellos decidió asumir la responsabilidad de solucionar el problema, tal vez sintió en ocasiones las ganas de volver, pero respiró profundo y siguió; para hacerlo a veces es necesario cruzar un puente que nos da miedo y más cuando no sabemos que habrá del otro lado, cruzar de un extremo al otro, pasar de preguntarnos porqué a agradecer, tomar aire y emprender el camino con la alegría y entusiasmo que siempre supone conocer algo nuevo.
    Te invito a pasar de tu lado víctima a tu lado responsable, sabiendo que del otro lado puedes encontrar todo aquello que has estado buscando y entendiendo que lo peor que puede pasar nunca será tan malo como permanecer sufriente en el lado de víctima sin hacer nada, esperando a que la solución llegue sin haber echo nada, ningún esfuerzo, ningún sacrificio.
    ¿Estás dispuesto a cruzar este puente y pasar de un extremo al otro? Tal vez de miedo, pero es agradable la sensación, tal vez den ganas de mirar atrás y volver, pero, a mí particularmente, me llama la atención más mirar hacia adelante y conocer algo nuevo, algo diferente, que volver a lo ya conocido que alguna vez dejé por alguna razón. ¡Ánimo que hay mucho camino por recorrer!

    6 momentos en el día en los que debes sonreir pase lo que pase

    ¿Estás dispuesto a cambiar tu día y el día de los que te rodean con una (o varias) sonrisas?

    Desarrollo Personal, Personas Sonriendo, Gente Sonriendo
    Sonreír te hace lucir más confiable y la confianza es la base de las relaciones interpersonales.
    La sonrisa es una expresión facial que demuestra simpatía frente a alguien o algo; es decir que cuando algo o alguien nos agrada reaccionamos positivamente y respondemos de forma natural con una sonrisa; sin embargo es mucho más difícil mostrar una sonrisa ante situaciones difíciles, porque es natural que lo difícil nos desagrade.
    Cuando estoy frente a un auditorio, lo primero que hago es mirar las expresiones de la gente y en la mayoría suelo encontrar expresiones 'duras', de seriedad e incluso a veces de molestia; sin embargo, he podido constatar que no siempre su rostro demuestra lo que estaban sintiendo o experimentando en ese momento, entonces me pregunto ¿Por qué no cambian su expresión facial y demuestran lo que realmente sienten? Estoy convencido que el sonreír suele ser un acto inconsciente más que consciente; pero también estoy seguro que eso puede cambiar.
    A continuación te dejo una lista de 6 momentos en el día en los que debes sonreír pase lo que pase:
    1. Al despertar: A veces vivimos el día a día con la consigna de que 'tengo que trabajar' o 'tengo que ir a estudiar', ¿Qué pasa si cambiamos esto por un 'Quiero trabajar' 'Quiero estudiar'? Eso no va a cambiar solamente con decirlo, hay que sentirlo y una forma de hacerlo es despertar respirando profundo y sonriendo para que nuestro cerebro sepa que estamos comenzando el día con el pie derecho.
    2. Al saludar a las personas: Las personas tenemos un instinto natural por querer que todos sean buenos y amables con nosotros, pero ¿Somos nosotros bueno o amables con todos? Una forma sencilla de hacerlo es sonreír al saludar a las personas, desde aquel que saludas por educación hasta aquel amigo o amiga que saludas con mucho cariño. ¿Qué pasa si cambias el día de alguna de esas personas con tu sonrisa?
    3. Al recibir órdenes o encargos: Sobre todo si son cosas que no nos gustan o con las que no estamos de acuerdo, si sonreímos le estamos informando a nuestro cerebro que vamos a realizar una actividad gratificante y nos predisponemos para hacerlo con alegría más que con fastidio.
    4. Mientras caminas: No te imaginas lo radiante que te ves cuando sonríes mientras vas por un pasillo o cuando vas por la calle ¿Pareces loco? Prefiero que piensen eso a que crean que soy un amargado. Un día una alumna me preguntó por qué cada vez que me veía caminar por el patio estaba sonriendo, yo le pregunté si eso la alegraba o la hacía ponerse triste, obviamente me dijo que la alegraba, entonces le respondí que lo hacía por eso. No tiene que haber una razón simplemente hazlo; además te ves más simpático o simpática.
    5. Cuando escuchas a las personas: El lenguaje corporal aporta el 80% en un proceso de comunicación y sonreír es parte de esto; hay que considerar las situaciones, pero por lo general cuando conversamos con alguien podemos sonreír o al menos mantener una expresión facial serena y agradable, ¿Para qué? Simplemente porque eso te hace más confiable y la confianza es la clave para las buenas relaciones interpersonales.
    6. Cuando te den ganas o recuerdes algo agradable: Vivimos una época en la que el tiempo parece avanzar muy rápido y que no tenemos tiempo para nada, este pensamiento nos da la sensación de estrés y como consecuencia es muy fácil sentirnos abrumados o desmotivados, estoy seguro que una sonrisa mientras lees incluso esta publicación aportará mucha serenidad a tu mente y sobre todo optimismo frente a cualquier situación.
    ¿Estás dispuesto a cambiar tu día y el día de los que te rodean con una (o varias) sonrisas? Estoy seguro que sí, a ponerlo en práctica y cuéntanos en qué otros momentos o situaciones sonríes para mantener el optimismo.

    No tengas miedo, ¡Entra en ti mismo y descubre las maravillas que hay en ti!

    Desarrollo Personal, Autoconocimiento, Superación Personal¿Alguna vez te has preguntado por el sentido de tu vida? Estoy seguro que en algún momento has sentido que pierdes la motivación y las ganas de hacer las cosas, incluso las que te más te gustan. 
    Estamos tan acostumbrados a vivir por fuera, alejados de nuestro mundo interior; es decir, de forma superficial, sin sentido y nos sentimos agobiados por el trabajo, responsabilidades familiares, estrés, incapacidad para decir ‘no’, falta de espacio para la reflexión, etc.; todo esto naturalmente provoca que no nos conozcamos y resultemos siendo extraños incluso frente a nosotros mismo.
    Por ejemplo, había un anciano que había recopilado objetos extraños durante toda su vida, decidió poner una tienda para venderlos y dedicarse a ello el resto de su vida. En cierta ocasión, entró un turista a la tienda y se puso a hablar con él acerca de la infinidad de cosas que había en aquel lugar. Al final preguntó el turista al anciano: “¿Cuál diría usted que es lo más extraño que hay en esta tienda?” El anciano echó una ojeada a los centenares de objetos (animales disecados, cráneos, peces y pájaros enmarcados, insectos, hallazgos arqueológicos, etc.), se volvió al turista y le dijo: “Sin duda alguna, lo más extraño para mí en esta tienda soy yo”.

    Es difícil aceptarlo, pero a veces, con el trajín del día a día, terminamos olvidando quienes somos y al mirarnos al espejo (es decir al mirar nuestro interior), solo vemos que cada vez somos más extraños.

    Nuestra vida por fuera.

    El ser humano es un ser de preguntas; por ejemplo desde que aprendemos a hablar hasta los 5 años preguntamos ‘¿Qué es esto? ¿Qué es aquello?’; de los 6 a los 10 años preguntamos ‘¿Por qué esto? ¿Por qué aquello?’ (Hasta aquí preguntas sobre el mundo exterior); finalmente en la adolescencia y adultez nos preguntamos '¿Quién soy?', es decir '¿Para qué estoy hecho?' Y pasamos de preguntas sobre el mundo exterior a preguntas sobre mí mundo interior.
    Durante esta etapa de nuestra vida pasamos por un proceso para descubrir ¿Quién soy? y lo hacemos a través de estudios, especialidades, maestrías, trabajos, proyectos, etc.; pero tarde o temprano esto se convierten en nuestras barreras y cuando nos queda un poco de tiempo para empezar a entrar en uno mismo; es decir tiempo para pensar y reflexionar sobre mí y sobre lo que hago y cómo lo estoy haciendo; colocamos nuevos obstáculos como televisión, internet, Facebook, más trabajo, música, fiestas, alcohol, drogas, pastillas u otros y evitamos ir más allá, evitamos entrar en uno mismo.
    Terminamos acostumbrándonos a estas barreras y cada vez se nos hace más difícil romperlas; eso me recuerda a la historia de un oso que recorría constantemente, arriba y abajo, los seis metros de largo de su jaula. Cuando, al cabo de cinco años, los domadores quitaron la jaula, el oso siguió recorriendo arriba y abajo los mismos seis metros, como si aún estuviera en la jaula. Y lo estaba... para él. ¿Cuál es tu jaula? ¿Qué es lo que no te deja entrar en ti mismo y descubrirte? ¿Descubrir quién eres y para qué estás hecho?
    Vivimos, sí, pero no se sabe para qué y reemplazamos el para qué (que representa un fin) con pequeñas cosas (que son solo medios) como placeres, comodidad, posición social o fama, dinero, etc.
    Para romper esta barrera es necesario pasar del ‘hago, luego existo’, al ‘soy, luego hago’. El primero (hago, luego existo), produce frialdad, estrés y una vida estéril sin motivaciones; por el contrario, el segundo (soy, luego hago), produce una vida con sentido, es decir reconocer que nuestra vida es importante.
    En una ocasión un maestro explicaba en clase los inventos más importantes de los últimos años y preguntó a los alumnos “¿Quién de ustedes puede mencionar algo importante que no existiera hace cincuenta años?”. Un alumno levantó rápidamente la mano y dijo: “¡Yo!”; este alumno descubrió de una manera simple que él es importante, y tú ¿Te consideras importante? ¿Tu vida tiene sentido?

    Derrumbando el miedo a entrar en nosotros mismos.

    Vemos nuestro mundo interior como un cuarto cerrado y oscuro al que no se ha entrado hace años, y cuanto más tiempo pasa, menos ganas dan de entrar; ese miedo de encontrar cosas dolorosas, tristes, heridas del pasado, sueños no cumplidos, nos obliga a vivir en el terreno conocido (en nuestra jaula), así que mejor seguimos con nuestra rutina, la casa, el trabajo, el deporte, los amigos, amigas; todo esto una y otra vez, uno y otro mes, uno y otro año y hasta no derrumbar el miedo a entrar en nosotros mismos y enfrentarnos con lo que nos encontremos, todo lo que está en ese cuarto oscuro nos seguirá molestamente a donde vayamos.
    En una ocasión un paciente, desesperado, le dijo al psiquiatra: “Tengo un problema conmigo mismo, quisiera dejarlo todo e irme”, el psiquiatra le dijo “Hágalo, tómese un descanso y despéjese”, a lo que el paciente respondió: “El problema es que vaya a donde vaya, tengo que ir conmigo mismo... ¡y eso lo malogra todo!” ¿Estás dispuesto a entrar en ti mismo para encontrar el sentido de la vida, así te encuentres con cosas dolorosas y heridas que están aún abiertas?
    Vivir una vida así, nos “calma” y hasta nos justificamos “No tengo tiempo para mí”, pero siempre queda un mal sabor, un sentimiento de no estar haciendo bien las cosas, como si camináramos sobre hielo delgado a punto de romperse, vivimos con inseguridad y desconfianza.

    “No tengas miedo, entra en ti mismo”

    Un día una mujer salió de la ducha -completamente desnuda, como es lógico- y, cuando iba a coger la toalla, vio, horrorizada, que había un hombre en un andamio limpiando la ventana y mirándola complacido. Le produjo tal sorpresa la inesperada aparición que se quedó totalmente paralizada, mirando asombrada a aquel sujeto, el cual le dijo “¿Qué pasa, señora?, ¿nunca ha visto a un limpia ventanas?”.
    Esta historia nos enseña que no debes tener miedo a encontrarte a ti mismo, nadie verá tu desnudez, ni tu miseria, sólo podrás darte cuenta que te falta y sólo tú podrás descubrir realmente quién eres, y verás que tu vida empezará a tener un sentido: No tengas miedo entra en ti mismo y descubre las maravillas que hay en ti.