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¿Cómo afrontar una crisis en pareja? 6 claves para asumir una actitud conciliadora

Una crisis se soluciona en gran parte por la
disposición que la pareja muestra para solucionarla.
En las relaciones de pareja siempre habrá momentos de crisis, lo cual no significa necesariamente que se haya acabado el amor; sino que, por el simple hecho de ser seres humanos y de ser diferentes el uno del otro, existe conflicto entre ambos.
Imagina que la relación entre la pareja es como dos barcos que surcan el mar en busca de los mejores peces, mientras se encuentran en mar abierto no hay problema porque las naves, a pesar del movimiento del mar, no se golpean la una con la otra; sin embargo, cuando llegan al puerto y se ubican una al lado de la otra, el movimiento de las olas hará, necesariamente, que las naves, al menos, se rocen y en el peor de los casos, se golpeen fuertemente.
Las parejas están tan cerca que necesariamente habrá roces, y es importante aprender a vivir con ello y saber cómo actuar; a continuación te presento 6 claves para afrontar momentos de crisis en la pareja, en los cuales alguno de los dos deberá asumir una actitud conciliadora para resolver la crisis, de lo contrario ambos, sumidos en el egoísmo y orgullo verán su relación fracasar:
  1. Controlar los agravios contra la pareja: Es obvio que ante una crisis las emociones desagradables como el rencor, la ira, el fastidio aparecen; pero no es necesario ofender, dañar, herir. ¿Acaso tus emociones te dominan? Las palabras que no construyen y que al contrario se convierten en el recuerdo intermitente de lo que sucedió, tal vez hace muchos años, destruye los mejores propósitos de cualquiera.
  2. Evitar discusiones innecesarias: Cualquiera que haya  pasado por una crisis con su pareja sabe que a veces existe un impulso que aparentemente no permite que nos quedemos callados y deseamos seguir hablando, discutiendo; pero ¿Para qué? Pues la razón son el desahogo y el ataque. Nuestro inconsciente cree que aquel que domina terminará ganando en una discusión, incluso sin tener la razón y eso nos impulsa a atacar, a buscar la discusión. El amor implica aprender a superar momentos difíciles, aquellos que nos los han vivido y no los han superado no puede decir que saben amar. En una situación de crisis, suele suceder que el más fuerte es aquel que sabe callar o que no está dispuesto a combatir.
  3. Manejar el lenguaje crítico hacia el cónyuge: Es normal pensar que la pareja tiene siempre la culpa y eso invita a criticarle, sacarle sus errores en cara, echarle la culpa de todo, pero recuerda que en toda relación son dos los que llegaron a la crisis, alguno por hacer y el otro por permitir. Si los dos empezaran a echarse en cara sus errores y a criticarse la discusión no terminaría nunca o terminaría en gritos o maltrato. ¿Qué hacer entonces cuando si hay aspectos a mejorar pero no quieres herir? Actuar inteligentemente, saliendo de ti mismo y buscando el bien de tu pareja, abrazarle, acariciarle y decirle con cariño lo que deseas que él o ella mejore y que tú estás dispuesto a ayudarle en el proceso.
  4. Poner buena cara: El optimismo es fundamental, sin minimizar las dificultades por las que estén pasando, poner buena cara es una forma de decir que crees que todo irá bien y que a pesar de los problemas crees en él, en ella, y confías en que esta es una tormenta que al igual que otras que ya han vivido u otras que están por llegar, pasará.
  5. Utilizar palabras amables: Especialmente en los momentos difíciles es necesario suavizar nuestro lenguaje, evitando frases como 'nunca más', 'siempre es lo mismo', 'contigo es imposible hablar', es mejor cambiar estas frases y palabras por otras que demuestren nuestro ánimo de solucionar el problema, palabras que generen conciliación y no más conflicto, palabras que a fin de cuentas demuestren que estás ahí para solucionar el problema y no para agravarlo.
  6. Compartir más cosas juntas: Definitivamente después de una crisis, es necesario comprender que se necesita madurar, crecer; y lo que nunca fallará a para crecer en pareja es compartir más cosas juntos; compartir espacios donde se genera diálogo, donde se pueda compartir y no simplemente estar juntos. Es bueno ir al cine, pero antes o después debemos generar un espacio para dialogar, es bueno salir a comer, si vamos a dejar de lado los celulares para conversar. Es importante buscar espacios para crecer, conocerse más y disfrutar más de la relación.
Finalmente, ten en cuenta que una crisis se soluciona en gran parte por la disposición que la pareja muestra para solucionarla; esperamos que poniendo estos consejos en práctica logres demostrar que tienes la disposición de arreglar en problema.

Esperamos enriquecer esta publicación con tus comentarios y si crees que alguien puede aprender con lo que aquí has descubierto compártelo para que más personas aprendan a vivir en pareja.

A todos nos gusta que nos escuchen, pero ¿Sabemos escuchar?

Comunicación
Cuando comunicamos algo queremos toda la atención de quien nos escucha,
pero cuando nos toca escuchar ¿Prestamos toda la atención debida?
Hace un par de días, tuve la oportunidad de dirigir un taller para parejas de novios, el tema 'La comunicación en pareja: Clave para un matrimonio feliz'; un tema bastante importante pero a la vez de mucha sensibilidad; ¿Por qué? Porque a veces las parejas no saben comunicarse y este termina siendo un detonante para conflictos.
Un par de semanas atrás dirigí un taller para un equipo de trabajo, ¿El tema? 'Comunicación eficaz y relaciones interpersonales', el mismo tema que dictaré en un par de semanas para otro grupo; ¿Por qué? Porque no solo las parejas tienes problemas de comunicación, también los tienen quienes trabajan juntos.
En ambos talleres, trabajados desde puntos de vista y contextos diferentes, buscamos alcanzar el mismo objetivo: Aprender a comunicarnos. Al final de cada taller siempre doy algunas recomendaciones y en esta ocasión les comparto una de ellas: '¡Saber escuchar!'.
Por lo general, cuando comunicamos algo queremos toda la atención de quien nos escucha, no solo que nos oiga sino que nos escuche y entienda lo que le queremos transmitir, pero cuando esto sucede al revés y somos nosotros quienes debemos escuchar, ¿Somos igual de exigentes? ¿Prestamos toda la atención debida? ¿Sabemos escuchar?
Me gustaría que tomemos en cuenta la definición de comunicación del autor Ángel Bager, especialista en liderazgo y trabajo en equipo: 'La comunicación es lo que el receptor entiende, no lo que el emisor dice'; es decir, no importa si lo dijiste bien si es que quien lo recibe no lo sabe recibir, y para recibir bien una información es necesario 'saber escuchar'.
A continuación les compartiré 5 puntos clave para aprender a ser mejores oyentes, es decir aprender a escuchar:
  1. Disposición para escuchar: ¿Cuándo alguien te busca para hablar contigo sigues en lo que estabas o dejas todo para atenderlo? Que molesto es hablar con alguien y siga mirando de vez en cuando a su reloj, celular, laptop o TV o pensando en otro tema (se nota cuando esto pasa); disponerse para escuchar es prepararse y disponer el espacio adecuado para atender a una persona, y si no puedes dejar de hacer lo que estabas haciendo será mejor citar a la persona para otro momento. Disponerte para escuchar, además de ser una muestra de respeto, es la mejor manera de generar confianza en la otra persona sea tu compañero, amigo, pareja o incluso un trabajador o jefe.
  2. Escuchar con atención: No solo es necesario crear el clima sino que es importantísimo prestar atención y el interlocutor debe darse cuenta que le estás escuchando con atención ¿Cómo? Con 3 consejos prácticos: Mirada fija en quien está hablando, expresiones faciales asertivas (evitar mostrar una actitud de juez o crítico) y finalmente dando señales de comprensión como asentir con la cabeza, con palabras como 'claro', 'te entiendo' o preguntas como '¿Que más?', '¿Qué sientes o sentiste?', etc.
  3. Generar y dar confianza: El principio de la comunicación está en que quien transmite información tiene una necesidad de comunicar algo y para bien o para mal te ha elegido a ti; a veces no porque quiera sino porque tiene que ser así. Pensemos en un trabajador con su jefe a quien debe pedirle un permiso o un consejo, en la gran mayoría de casos el primer sentimiento es el temor; o en el caso de las parejas, cuando se tiene que hablar de un tema sensible resulta muy difícil iniciar una conversación. ¿Cuál es la responsabilidad del oyente? Generar y dar confianza para que el emisor diga todo lo que quiere y necesita decir sin complejos. ¿Cómo? En parte es una cuestión de personalidad pero se puede regular y se pueden usar algunas frases asertivas como 'Dime, ¿En qué te puedo ayudar?' en vez de un 'Dime lo que necesitas rápido porque estoy apurado'.
  4. Ponerse en el lugar del otro: La persona que comunica algo tiene dos cosas, sentimientos y expectativas. Como oyente habrá que aprender a reconocer esas emociones y a detectar las expectativas. Por ejemplo el día de ayer mi esposa me cuenta algo personal, reconocí lo que sentía pero no sabía lo que quería, se lo pregunté 'Amor, ¿Deseas que te escucha o quieres un consejo?' contrario a lo que cualquiera pueda pensar me dijo 'Solo necesito que me escuches'. ¿Qué está sintiendo tu interlocutor? ¿Qué necesita de ti? ¿Respuestas, consejos o solo ser escuchado? Tendrás que descubrirlo, ¿Cómo? Poniéndote en su lugar, pensando como él, porque recuerda es una persona y al igual que tú tiene sentimientos y expectativas. No es suficiente con preguntarse ¿Cómo me sentiría si yo fuera él o ella? ¿Qué querría en su lugar? sino ¿Cómo se sentirá él o ella? ¿Qué necesita él o ella? Porque cada persona es distinta y una misma situación puede afectar de manera diferente a varias personas.
  5. ¡No INTERRUMPIR!: Que detestable es que alguien te interrumpa cuando estás hablando, incluso con el odioso 'disculpa que te interrumpa', claro que se pueden hacer preguntas para entender mejor la situación, pero no comentarios como 'Eso me recuerda a aquella vez en que...' o 'Te entiendo perfectamente a mi una vez me pasó que...'. Quien comunica, recuerda, tiene sentimientos y expectativas y una interrupción hace sentir mal (no genera confianza) y bloquea la principal expectativa de quien habla, ser escuchado.
Poniendo en práctica estos consejos podemos ser mejores oyentes, ¿Sabes por qué tenemos dos orejas y una boca? Para hablar menos y escuchar más, claro cuando no es nuestro turno de hablar.
Finalmente te comparto una pequeña historia que puede ayudarte a ser un mejor oyente: "El director de personal de una organización sale de su oficina al finalizar el día y se encuentra con su asistente, a quien le da una indicación 'El día de mañana por favor no quiero que me hagas tantas citas como el día de hoy, termino exhausto después de hablar con tantas personas, dar consejos y resolver sus problemas, creo que sería mejor que primero las atendieras tú y luego solo me derives las situaciones difíciles', a lo que el asistente respondió alegre 'Jefe, eso es lo que hago, hoy he atendido al doble de personas que usted', el director le preguntó cómo lo había logrado sin estar tan cansado como él, a lo que el joven respondió 'Mientras lo esperan, yo los escucho, al final les pregunto qué creen que deben hacer y mientras hablan se dan cuenta que ellos tienen la respuesta, me agradecen y se van'. 'Y porque no haces eso con todos' dijo el jefe; a lo que el joven respondió 'Eso, jefe, lo hago con todos, los que pasaron a su oficina solo quería saludarlo y comentarle que ya había resulto su problema y como usted estaba tan apurado no me dejó explicárselo, supuse que ellos lo harían ¿Les preguntó usted que querían o simplemente dio por supuesto que lo buscaban para escucharlo?'.
Es más importante escuchar primero antes de hablar, recuerda que quien habla tiene expectativas y la primera es ser escuchado, una vez satisfecha esta tal vez ni siquiera necesites hablar.

Dime como hablas y te diré en qué crees

Hablando
Nuestro lenguaje y las palabras que usamos
expresan lo que creemos de nosotros mismos.
Stephen R. Covey en su exitoso libro 'Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva', que contiene, para mi, un excelente manual para alcanzar desarrollo personal; desarrolla una idea que me ha venido dando vueltas en estos días y la titula 'Escuchando nuestro lenguaje'. En esta pequeña pero significativa parte de su libro, habla del lenguaje como un indicador del grado en que nos vemos como personas reactivas o proactivas.
Comparto esta opinión y creo que nuestro lenguaje y las palabras que usamos expresan lo que creemos de nosotros mismos; esas creencias se convierten en limitaciones, barreras o paradigmas que no nos permiten lograr lo que quisiéramos porque en el fondo creemos en algo que no nos lo permite y lo exteriorizamos inconscientemente a través de nuestro lenguaje.
Hace algunos años en una visita a mi psicóloga, ella me pidió que le relatara cómo me había ido durante la semana, se lo conté sin mayor problema; pero luego me invitó a dar un paso más y me preguntó como me sentí durante la semana, después de contárselo durante un par de minutos, me comentó que yo había utilizado cerca de 15 veces una palabra que para ella expresaba que una barrera en mí. Desde ese día empecé a darme cuenta que a veces hablaba usando términos de manera inconsciente que expresaban algo distinto a lo que realmente quería expresar.
Voy a compartir ahora algunas de las palabras o frases que solemos usar y que deberíamos descartar de nuestro lenguaje porque simplemente nos limitan y deberíamos reemplazarlas por otras que expresen que asumimos responsabilidad; y te mostraré lo que en el fondo expresan:
  1. "Yo soy así": La creencia que transmite es 'Sé que no soy perfecto, pero tampoco quiero serlo, es decir soy mediocre y aunque sé que puedo hacerlo mejor es más fácil para mi justificarme diciendo que soy así'. Elimina esta frase de tu vocabulario, no hay peor persona que el 'necio' que sabe que está mal pero prefiere seguir como está por facilismo o mediocridad; habrá que incorporar una nueva frase y creo que podría ser '¿En que crees que puedo mejorar?' o 'No te preocupes esto no se va a repetir'.
  2. "Trataré": El lenguaje oculto de esta palabra es 'No creo que pueda, me esforzaré solo para complacerte y que no pienses que soy mediocre, pero en realidad ya decidí que no lo voy a lograr, soy un perdedor, pero... trataré'. Esta palabra debe salir de nuestro lenguaje porque expresa que has perdido la batalla antes de comenzarla y nadie quiere relacionarse con perdedores; la frase que la puede reemplazar es 'Lo haré', 'Allí estaré', o cualquier otra que exprese con convicción tu deseo firme de hacer lo que te están solicitando.
  3. "Tengo que...": Usamos esta frase con un mensaje oculto que en realidad expresa 'Es una obligación y me fastidia hacerlo, pero no me queda de otra, así que tengo que...'. ¿Por qué todo tiene que ser una obligación? ¿Acaso tú no tomas decisiones? Desde que nos despertamos hasta que nos volvemos a acostar tomamos decisiones, por tanto no existe un tengo que, existen los quiero y necesito. Necesito levantarme para llegar temprano, quiero ir a trabajar, necesito hablar con tal persona, quiero ayudar a tal o cual amigo; además de cambiar el sentido de lo que hago me da una motivación adicional el hecho de decirme a mi mismo que quiero o que necesito.
  4. "Uno": Esta es una famosa palabra que usamos cuando intervenimos, por ejemplo 'A veces uno cree que...' o 'A veces uno llega a casa y...'. ¿Por qué 'uno' y no 'yo'? El lenguaje oculto de esta palabra es: 'Me identifico con lo que me dices, pero me da un poco de vergüenza que todos lo noten, pondré una barrera y en vez de decir que yo creo en tal cosa, mejor diré que a veces uno...'. Es una forma bonita de salir del paso, de no asumir responsabilidad, de lanzarle la pelota a otro o de no comprometerse, otra forma de hacerlo es diciendo 'la gente' o 'las personas', repito ¿Por qué no 'yo'? Que diferente sería si dijéramos las cosas en primera persona del singular 'Yo creo', 'Yo siento', 'Yo voy a...'.
  5. "¡Estoy harto!": Esta frase, dicha en un tono de grito normalmente, expresa algo que a veces no estamos dispuestos a asumir 'Me cansé, he estado aguantando y aguantando, pero ya no puedo más, he permitido que mis emociones me gobiernen y no tengo yo el control de la situación'. Podemos reemplazar esta frase con algo más responsable: respirar y decir 'Muy bien, hay algo que no está funcionando, me voy a ordenar'.
  6. "Si...': Palabra que precede a una condición que nos limita y expresa lo siguiente 'Si sucede algo que yo no puedo controlar entonces cambiaré o mejoré, mientras tanto, esperaré a que suceda y me mantendré limitado porque pongo la responsabilidad en otros y no en mi'. Es algo fuerte, pero es frecuente y hay que sacarlo de nuestra forma de expresarnos 'Si mi jefe fuera...', 'Si mi esposa...', 'Si no tuviera que...', 'Si, si, si...'. ¿Donde quedó tu poder de decidir? La consecuencia de usar esta palabra es que nos limitamos a nosotros mismos en función a lo que otros puedan hacer y además no asumimos la responsabilidad de lo que suceda, por eso la gente vive quejándose y lamentándose porque las cosas no dejarán de suceder, pero es mejor buscarlas que dejar que vengan, porque a nadie le gusta que le impongan nada.
Si usas alguna de estas palabras o frases o se te ha venido a la mente alguna otra, elimínalas de tu lenguaje y cámbialas por palabras y frases que expresen tu responsabilidad y ánimo por hacer que las cosas sucedan. Ojalá nunca llegues a usarlas todas en una sola oración como 'Gracias por tus consejos, pero yo soy así, trataré de mejorar, por que sí, ¡Estoy harto!, y soy consciente que tengo que cambiar, aunque tu sabes uno a veces quiere hacer las cosas pero si las demás personas no te ayudan es mucho más difícil'.